martes, 5 de octubre de 2010

NOTA DE LA REDACCIÓN


Llegamos ya a nuestra fundamental Nº15, la “Niña Bonita” en la jerga de la quiniela o lotería napolitana, muy popular en estas latitudes. Podría comenzar contándoles que hace pocos días se celebraron quince años de la célebre jugada que hizo llamar con el alias de “El Escorpión” a un golero colombiano. Un insípido empate en cero entre Inglaterra y Colombia en Wembley pasaría a la historia gracias a René Higuita. Una jugada que quedará para siempre en la memoria colectiva de todos los que alguna vez la hayan visto. Higuita detuvo el balón saltando hacia arriba y hacia adelante, elevando las piernas por detrás y así golpeó el balón con ambas plantas de sus pies, alejándolo de su arco. Eso valió la pena verlo y para aquellos nostálgicos o quienes nunca lo vieron, pueden disfrutarlo en lugares comunes de Internet.
Por supuesto que deberíamos mencionar también, el festejo de los quince años que cualquier niña que llegue a esa edad en América Latina, puede celebrar. En algunas partes de este bendito continente, se dan verdaderas calamidades por los costos y la competencia que las niñas obligan a realizar a sus padres, quienes les desean lo mejor siempre. Así, ocurre con cierta frecuencia que una familia queda empeñada por un año o más, pagando el costo de sumarse a esta costumbre, tan sólo para que la niña de turno pueda comentar a sus amigas, que su fiesta fue la mejor.
Este año vio nacer al robot llamado “Quince”, en Japón donde llevan años desarrollando robots que ayuden a rescatar a personas que se encuentran atrapadas o desaparecidas luego de un desastre natural (como un terremoto por ejemplo), tanto es así que incluso han creado competencias especiales para medir el grado de destreza que han alcanzado.
En el caso del robot Quince, fue desarrollado por el Instituto Internacional de Sistemas de Rescate de Japón, la Universidad de Tohoku y el Instituto de Tecnología Chiba. Diseñado especialmente para ingresar en lugares donde no existe mucho espacio -estructuras colapsadas- con la finalidad de encontrar personas que se encuentran atrapadas de manera rápida y segura.
Para ello el robot cuenta varias cámaras (algunas infrarrojas), micrófonos, altavoces, buscador láser, sensores, Wi-Fi y un sistema para abrir puertas. Sus reducidas dimensiones (655 × 481 x 225 mm) y diseño plegable le otorgan un amplio grado de libertad y eficacia al momento de enfrentar obstáculos. Por estos lares esperamos sobrevivir sin la necesidad de este robot amigo, pero de ser necesario, voto para que lo usen sin pensarlo demasiado.
Y por último, un buen desafío consiste en averiguar cómo serán los próximos quince años, (¡...que equivalen a 180 números de REVISTA Y-Letrad@s!) Por supuesto, esto no podemos adelantarlo en esta nota. Sin embargo, les invitamos cordialmente a descubrirlo mes a mes, con la llegada de nuestra revista. 
Gracias por su amable presencia.

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