lunes, 1 de febrero de 2010

LA HISTORIA SEGUN... ADÁN

Historia de un barco fantasma.


El "Amazon", más tarde llamado "Mary Celeste"


Este barco, llamado en términos náuticos "bergantín" por los marinos, tiene 31 metros de eslora y 282 toneladas de peso. Fue construido en 1861 y bautizado con el nombre de Amazon, en la Isla Spencer en Nueva Escocia, Canadá.
Desde su construcción, muchos pensaron que el navío tenía mala suerte debido a algunas desventuras. Su primer capitán no alcanzó a dirigir el barco, ya que murió ahogado y también el segundo al mando durante el viaje inaugural. Sin embargo, después de su desafortunado comienzo, el bergantín pasó varios años sin sobresaltos con sus dueños hasta que en 1867 quedó varado en tierra firme debido a una fuerte tormenta, en la bahía de Glace, en Nueva Escocia. Fue rescatado en esa oportunidad y vendido a un estadounidense, quien realizó modificaciones importantes y lo rebautizó como Mary Celeste en 1869.

El misterio

Los hechos que ocurren en el mar, próximos al 5 de diciembre de 1872 conforman, aún en estos días, uno de los misterios marítimos más célebres, configurando una leyenda frecuentemente citada en todo el mundo, con base real.
El 5 de noviembre de 1872 el Mary Celeste zarpó desde el puerto de Nueva York, con el capitán Benjamín S. Briggs al mando. La tripulación consistía en siete hombres, viajando con ellos, la mujer y la hija de dos años del capitán. Transportaban 1.701 barriles de alcohol industrial hasta Génova, Italia.
Un mes después, exactamente el 5 de diciembre, hacia las tres de la tarde, la tripulación de otro barco, el Dei Gratia, que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores, en el Atlántico norte.
El capitán de este barco era David Reed Morehouse y conocía al capitán Briggs


Capitán Benjamin Briggs


Estos hombres eran amigos, por lo que cuando se aproximaron ambos barcos y leyó el nombre, Morehouse temió lo peor porque de inmediato se dio cuenta de que no había nadie en cubierta, una situación inusual en aquellas naves. El capitán mandó a algunos de sus hombres al Mary Celeste, para registrarlo y ayudar en lo posible. Al llegar al barco, los hombres de la chalupa no encontraron a ninguno de los tripulantes ni a la familia Briggs. La ropa de unos y otros estaba ordenada en sus respectivos cajones; no encontraron el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro ni la bitácora. El diario de navegación se encontraba en el cuarto del capitán; la última anotación era del día 24 de noviembre, pero no señalaba nada relevante. Según el diario, el tiempo había estado revuelto, pero ninguna otra circunstancia de gravedad era informada.
Después de esta inspección, la tripulación del Dei Gratia decidió llevar el bergantín hasta Gibraltar, para allí examinarlo mejor y encontrar una respuesta al misterio. Al llegar a puerto, sometieron al capitán Morehouse a diversos interrogatorios, ya que incluso se especuló que podía haberse puesto de acuerdo con Briggs para simular su desaparición y obtener algún beneficio de las aseguradoras. Al no descubrirse nada significativo, Morehouse, libre de sospechas, recibió una recompensa de alrededor de 8.000 libras esterlinas por el rescate del bajel. Sin embargo, a partir de estos hechos, numerosas hipótesis fueron creadas. Algunas veces el capitán, loco de celos había matado a su esposa y al resto de la tripulación, escapando rumbo a ninguna parte con su hijita en la chalupa, que nunca se halló. Otras, era la tripulación que se amotinaba y bebiendo el alcohol de la carga, enloquecía matando a su capitán y echándolo al mar con su esposa e hija en la chalupa, no sabiendo manejar el bergantin, se arrojarían por la borda en un frenesí delirante. Pero no se hallaron pruebas de violencia alguna. En el informe del capitán Morehouse se podía leer que la comida servida para la tripulación estaba en su lugar, aún comestible y sin tocar. Ni un solo plato roto. El canario, una mascota de a bordo, volaba y cantaba dentro de su jaula. No había señales de alteración de la apacible navegación de una nave muy marinera.
¿Qué fue de la nave, más adelante?
La nave recuperada fue utilizada durante doce años por distintos propietarios.
En enero de 1885 fue cargado en exceso con chatarra, incluyendo botas y comida para gatos, por su capitán, quién quiso hacerlo naufragar para reclamar la póliza del seguro. El plan se malogró, no logrando hundirlo y una investigación por parte de la aseguradora reveló el fraude, procesando al capitán.
El 9 de agosto de 2001, una expedición encabezada por Clive Cussler (Representante de la Agencia Nacional Marina y Submarina) (NUMA en inglés) y el productor canadiense John Davis anunciaron que habían hallado los restos del navío en la isla de Gonave, Haití. El arqueólogo James P. Delgado identificó los restos como los del Mary Celeste.
Teorías actuales
En la actualidad se sigue buscando una explicación para lo ocurrido. La teoría que los jueces declararon oficial, supone que, debido quizá a una fuga de gases del alcohol que se transportaba, el capitán pensó que una explosión o envenenamiento general iban a tener lugar, dando la orden de desalojar el barco inmediatamente, embarcando todos en la chalupa y naufragando ésta.
Hay alguna otra, ya mencionada, como la que sugiere que la tripulación se emborrachó con parte de la mercancía a bordo y que, enfurecidos, mataron al capitán Briggs, a su mujer y a su pequeña hija, para después huir en el bote salvavidas. Sin embargo no es posible, ya que el consumo de alcohol del tipo industrial que portaban es mortal, dejándolos enfermos en poco rato. Además, no encontraron rastros de un posible motín, aparte de unas manchas rojas en cubierta, que podrían ser de óxido (podría tratarse de sangre, pero posiblemente procedente del pescado que se usaba para cocinar, no se si se conserva alguna muestra para un mejor análisis moderno)
Otras explicaciones son fantasiosas, como la que sostiene que toda la tripulación pereció por la acción de alguna monstruosa criatura marina, quizá un calamar gigante (o kraken), o la que cuenta que una banda de piratas capturó pacíficamente a todos los tripulantes. Lo único sabido es que el capitán Briggs, su mujer, su hija Sofía de dos años y los siete marinos restantes, desaparecieron sin dejar rastro en la inmensidad del océano, que difícilmente devuelve sus misterios.
Eduardo Leira dijo el 28/01/10

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