domingo, 30 de mayo de 2010

PENSAMIENTOS, FRASES Y ...

Vamos a escribir una historia…


Mirar por mi ventana es algo importante, mi imaginación vuela dependiendo de lo que vea. Estoy de acuerdo con Oscar Wilde con la teoría al escribir “No existen nada más que dos reglas para escribir: tener algo que contar y contarlo”, efectivamente pero hay que saber como contarlo, se necesita imaginación para forjar una historia y contarla adecuadamente, es como interpretar una partitura.

Hay escritores que necesitan su vieja máquina de escribir para inventar historias y yo necesito de mi ventana, ella es la protagonista principal de mis historias, mirar por ella me suelta la imaginación, ver los transeúntes en una calle e imaginarme sus vidas, ver un horizonte e imaginar los amantes.

La necesidad de inventarme historias no es nueva, ya de niña me imaginaba historias, me las figuraba, fantaseaba momentos, circunstancias con varios personajes, con juguetes y con amigos. Nunca supe la necesidad de este impulso a hacer esto, sigue existiendo en mi el mismo impulso lo único que ha cambiado es el escenario. 

Me coloco delante de mí página en blanco sin pretender escribir algo en concreto, nada es premeditado, se me ocurre de repente una frase y de esa frase sale una historia y la historia puede llegar a convertirse en una novela con complejos personajes. No podemos eludir la implicación que pueda tener un escritor en las historias que escribe, de algún modo todas ellas se encuentran salpicadas de su propia vida, su forma de sentir el mundo o de verlo, con esto no quiero decir que todo lo que se escribe necesariamente tenga que ser biográfico, simplemente que la escritura lleva parte de su autor, del yo personal, de la forma de percibir y de sentir lo que ve. El escritor fundamentalmente utiliza estos recursos para crear y no para falsear la realidad misma.

En este proceso de búsqueda de la historia, la mayoría de las veces es de forma inconsciente. Personalmente parto de una frase y dejo que la historia se vaya forjando por si sola, no tengo mayor dificulta en ello, pero si es cierto que más de una vez me he quedado bloqueada por no saber como continuar, embotada dejo descansar la historia en el cajón y en esos momentos dejo la escritura y paso a la lectura, lectura de otros libros de otros escritores y ellos con sus sabias palabras me resuelve el problema, es decir, busco la inspiración en otros libros, cuando resuelvo el atranque continuo sin más creando. 

Para mi no es importante lo que se cuenta en la historia sino la forma de hacerlo, la manera de llegar al lector, de tocar la fibra más sensible, no es la primera vez que digo de un relato propio: “que vulgar y sensiblero es”, y sin embargo en la forma que lo he hecho llegar es más importante que la historia en si. No creo que existan reglas de oro para esto, la genialidad o la intuición para encontrar historias es innata en algunas personas, hay escritores que tienen varias ideas, varias historias para contar y tienen intuición para elegir una, no es mi caso, normalmente no tengo historias para escribir, no tengo que decidir una u otra,  son las historias las que vienen a mi papel y a mi pluma, por decirlo de alguna forma. Escribo y escribo y la historia se va forjando poco a poco ante mí, luego al releer moldeo y rectifico o cambio alguna frase colocándola en su lugar adecuado para que haga el efecto que deseo en el lector. Se van creando poco a poco los personajes y una vez creado el protagonista principal, este encaja su papel y será él, el que se encargue de redactar la historia y yo solo sirvo de narradora de la misma, en esos momentos es cuando la historia me domina  y soy una pelele en sus manos, es como entrar en trance sin más y lo mismo me ocurre cuando pinto, la conclusión es que ese estado me lo da la creación, solo cuando estoy creando llego a sentirme en perfecta armonía con lo que me rodea, con el entorno natural.

Hay dos miedos en el escritor, el miedo al bloqueo, que ya he explicado como lo resuelvo y el miedo a la crítica. En el momento que me encuentro escribiendo y creando olvido por completo lo que es correcto o no, no soy nada crítica, cuando la historia se termina la olvido, hasta después de un tiempo no vuelvo para rescatarla del cajón y volver a leerla, esta vez como lector, solo entonces sale a luz el crítico, ahora es el momento de rectificar, moldear, suprimir e incluso incluir algo nuevo, desde los ojos del crítico y no desde los de la escritora, en ese momento sé si la historia merece ser publicada o no.

El lugar donde escribo es importante para mi, es desde mi ventana, mirar hacía afuera inspira mi imaginación, aunque no creo que esto sea relevante, a veces escribo en cualquier lugar porque hay algo que me inspire, una imagen, un momento, una circunstancia… por esta razón voy siempre cargada con un cuaderno, lo que escribo en ese justo momento formará parte o no de una historia, la mayoría de las veces se queda durante un largo tiempo olvidado en la libreta, hasta que un día de nuevo lo recuerdo y lo rescato para incluirlo adecuadamente en una historia que encuentro que encaja apropiadamente.
Por eso este tratado se trata (valga la redundancia) de escribir una historia.


M.Carrión.
Articulo registrado en SafeCreative.

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