viernes, 17 de junio de 2011

RELATOS Y LEYENDAS

APRENDIENDO DE LOS SUEÑOS

Soñé que vos y yo estábamos separados por un panel (aclaro que vos son todos y cada uno de los que están en contacto conmigo, no hay un vos único) en el medio del panel había una especie de ventanita de vidrio sellada, era pequeña, digamos de no más de treinta cm por veinte (eso es para los que necesitan datos técnicos, esos señores que piensan que si no hay medidas fehacientes ni los sueños pueden ser creíbles) el vidrio era oscuro, a tal punto que yo prácticamente no podía ver tu cara.


Aparentemente tampoco era un vidrio común sino que eran dos vidrios uno de tu lado y otro del mío, es decir el panel tenia cierto grosor (difícil de explicar tan científicamente un sueño), lo cierto es que en el medio de esos dos vidrios había una figura de metal tallado.

Lo mágico era que la figura que yo veía de mi lado (pese a ser la misma pieza) no era la misma que veías tu, tampoco eran opuestas, simplemente eran distintas.

Descubrí que acercándome al panel muy cerca, llevando mi mejilla casi contra el panel (es decir lo más cerca de ti que podía o me permitía estar) e inclinándome un poco podía ver la sombra que irradiaba la figura de tu lado.

Es decir que acercándome lo más posible a vos podía ver lo que vos veías y darme cuenta que era tan cierto como lo mío y que pese a ser lo mismo era totalmente distinto. Lo importante es que podía ver lo que vos veías solo si me acercaba a vos.

Pero ahí no terminó el sueño, porque cuando me acerque lo suficiente al panel y pude ver el reflejo de lo que vos estabas observando, el panel se volvió permeable y pude pasar mi mano a través de él y verla por la ventana de vidrio, la vi llena de luz; iluminada por la luz de tu lado del panel, iluminada por tu luz.

Muchas veces no te comprendo y te juzgo por no ver lo que yo veo, por no coincidir con mis observaciones por sentir que es imposible que tu necedad impida ver las cosas como yo las veo.

Ahora me doy cuenta que si me acerco lo suficientemente a vos, si me lleno de tu luz, es muy probable que yo siga viendo las cosas de manera distinta a como las ves vos, pero voy a poder también ver aunque sea el reflejo de lo que estas observando y comprender que no estás errado, que simplemente vemos las mismas cosas pero con formas diferentes, y que a partir de ello también pueden ser distintas nuestras apreciaciones y nuestros puntos de vista.

Cuando me acerque lo suficientemente a vos comprenderé que no nos estamos atacando, que no nos estamos dañando, simplemente estamos compartiendo distintas miradas de una misma cosa.

ROBERTO VIEYRA LAMI

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